¿Por qué nos sorprendemos?

Los hechos acontecidos durante el ultimo mes en Cataluña derivan de una realidad que ni es nueva ni es sorprendente.

Entonces…

¿Por qué nos sorprendemos …

… si el Estado lleva más de treinta años mirando hacia otro lado por conveniencia política?

Años y años de pactos políticos donde las concesiones no importaban porque rendían cuentas a un interés mayor; gobernar. Una necesidad de alcanzar y mantenerse en el poder a toda costa, sin plantearse los efectos a largo plazo de su interesada ceguera.

¿Por qué nos sorprendemos…

… si cedimos la educación, una competencia estratégica en el futuro de cualquier nación, a unos señores que manifestaron explicitamente su intención de adoctrinar a las futuras generaciones?

Busque en  Google y  lea el Programa 2000, la estrategia diseñada por Jordi Pujol en 1990 para introducir el nacionalismo en todos los ámbitos catalanes

¿Por qué nos sorprendemos …

si los fanáticos han llegado al poder gracias a la pasividad democrática de una mayoría silenciosa?

Cabe recordar el poema de Martin Niemoller, pastor protestante, que escribió este poema como reflexión ante la impasividad y el silencio del pueblo alemán frente a la barbarie nazi

“Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada”.

También dijo: “No podemos negar con la excusa de que ‘me habrían matado si hiciera algo’

¿Por qué nos sorprendemos …

… si en 40 años de democracia no hemos cambiado un sistema electoral en el que las minorías tienen la llave de la gobernabilidad?

¿Que es preferible? ¿Sistema electoral de “proporcionalidad” (España) o de estabilidad (Francia o Estados Unidos) ?

¿Por qué nos sorprendemos… 

… si hemos permitido la manipulación histórica en las escuelas catalanas a pesar de las múltiples denuncias por parte de los educadores contrarios al adoctrinamiento?

La educación tiene que crear librepensadores y no “lororepetidores”.

Cualquier escuela que se dedique a reciclar conceptos trasnochados o que no genere nuevos pensamientos e ideas en sus estudiantes, debería ser considerada un fracaso.

Si esta situación no es nueva ni sorprendente, entonces…

¿Por qué nos sorprendemos?

 

Juan Dostierras

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El Café Parlante no se responsabiliza de ninguna de la opiniones publicadas en la sección Speaker’s Corner.

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