Muletillas vs Silencios (el secreto de no decir y quedar mejor)

Usar muletillas ensucia lo que decimos; hace que nuestro mensaje pierda potencia y deteriora la imagen que trasladamos a los demás. A continuación analizamos el por qué y como evitarlo.

Las muletillas o coletillas son palabras, frases o sonidos repetitivos que utilizamos innecesariamente para rellenar nuestras conversaciones de forma artificial. Y decimos de forma antinatural porque no aportan nada y distraen. Únicamente te aportan una falsa sensación de seguridad (una muleta en la que apoyarte) y que perfectamente podrían ser sustituidas por un silencio.

Estamos hablando de:

  • Palabras: Existen ciertas palabras que todos tendemos a incorporar a la hora de hablar. Un ejemplo de los más comunes es “bueno”. Por supuesto no cuando lo utilizamos como adjetivo  (Ej: El filete estaba bueno ó Se trata de un hombre bueno). Sobre todo nos referimos a su uso como elemento introductorio de frase y conceptos (Ej: Bueno… vamos a empezar),  suele ir acompañada de su prima Pues y le aplica la propiedad conmutativa (el orden de los factores no altera el producto). Es decir “Bueno pues…” o “Pues bueno…” realizan la misma aportación a tu mensaje, -1. Otro ejemplo común es “Vale” y su amigo americano “Ok“. Seguro que ahora se te ocurren muchos más.
  •  Expresiones: En muchas ocasiones entroncan con el caso anterior, pero se diferencian porque aparentemente tienen una finalidad y, a veces, son más elaboradas que una palabra suelta. Se trata de expresiones que, por si mismas pueden ser correctas, pero que su abuso, las convierte en “paja”. Para simplificar vamos a distinguir tres categorías:
    • 1 – Énfasis: Son expresiones que suelen rematar una frase “y punto.“, “Y ya está“, “No hay más que hablar“. Obviando el efecto que la chulería de las mismas puede acabar causando en tu interlocutor, su uso excesivo les hace perder su fin enfático y las convierte en ruido de fondo.
    • 2 – Aclaraciones: las dos estrellas de este apartado son “Lo que quiero decir” y “O sea“. Se usan como transición, se abusa de su fin aclaratorio, sobre todo cuando no preceden a ninguna aclaración real.
    • 3 – Refuerzo requerido: Estas son las más comunes y las que reconocerás en ti con mayor facilidad. Las tenemos todos y son las más difíciles de erradicar. Son expresiones que incorporamos como una rúbrica personal a casi todas nuestras frases. Suelen ir en forma de pregunta… Cuando realmente no esperamos ninguna respuesta. Seguro que ya sabes de que te hablo… “¿Vale?“, “¿Sabes como te digo?“, “¿Me explico?” …y las miles de variantes que se te ocurran.LTY2
  • Sonidos: Esta te sonara. Hablamos de prolongaciones innecesarias de sonidos cuyo único objetivo es ganar tiempo y que nos transforma en una flauta desafinada y malsonante. Puede ser un sonido aislado “heeeee…“, “Ummm…” o la prolongación sonora de una palabra previa “Estooo…“. Sea como sea, no aportan nada.

Frente a una muletilla siempre es mejor usar un silencio. El silencio aporta solidez y ritmo a tu mensaje. Te hace ganar la credibilidad e interés que te restan las múltiplos. Sino fíjate en el siguiente ejemplo:

  • Situación 1:Bueno pues… Mi nombre es Walter y… hoy os voy a hablar sobre Emmmm, sobre la serie “Juego de Tronos”. Estooo… Esta serie destaca por su historia y su guión ¿Verdad? . A mi parecer, hace mucho tiempo que no se escribía algo así ¿No se si me explico?. Por todo ello, creo que es la mejor serie del año y punto.

  • Situación 2: “Hola a todos, mi nombre es Walter. Hoy os voy a hablar sobre la serie “Juego de Tronos”. Esta serie destaca por su historia y su guión.  A mi parecer, hace mucho tiempo que no se escribía algo así. Por todo ello, creo que es la mejor serie del año.

De acuerdo o no con la afirmación del ejemplo, estará de acuerdo en que el mensaje queda mucho más claro. Pero no crea que el efecto solo destaca por escrito, en la expresión oral el efecto es también muy potente.


No todos tenemos las mismas, por lo que debes observarte para detectar las tuyas; las que usas con más frecuencia y que más ensucian tu forma de hablar. Un consejo habitual es grabarte hablando y analizarte a ti mismo. Pero en este caso, también puedes preguntar a tu amigos y familiares. Te sorprenderá saber todas las que tienes y como se fijan los demás en ellas (y si no es así, sienteté afortunad@).

Muletillas - Ejemplo 1
Ejemplo 1:

Nunca pienses que una muletilla concreta es parte de tu estilo. Si es así, es un estilo incorrecto.

Las muletillas ensucian tu mensaje,  sustitúyelas por silencios y tu forma de expresarte ganará muchos enteros. Esfuérzate por detectar las tuyas y mitígalas. Pide ayuda a tus personas de confianza. El esfuerzo merecerá la pena.

“Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente.” – Groucho Marx.

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